6 de junio de 2016

Incontinencia fecal y embarazo

Muchas mujeres desarrollan problemas de incontinencia durante o después del embarazo. Esto sucede cuando se ven afectados los músculos y nervios que ayudan a controlar la salida de gases, orina o heces y que componen nuestro suelo pélvico.

Estos problemas con el control de esfínteres pueden aparecer inmediatamente o varios años después del partoTener un bebe trae consigo muchos cambios en la vida. La mayoría de estos cambios son bienvenidos, pero algunos llegan como una sorpresa indeseable y que hay que tratar de evitarlos  en lo posible. Los problemas pueden desaparecer después de un tiempo o pueden continuar e incluso empeorar. Es en estos casos cuando hay que acudir al médico especialista en coloproctología y suelo pélvico.

La parte del cuerpo que se encuentra debajo del ombligo y en medio de las caderas es conocida como zona pélvica. En la base de esta zona se encuentran las capas musculares que recubren la parte inferior de los huesos de la pelvis. Estos músculos reciben el nombre de “suelo pélvico”. Este se encarga de sostener los órganos que se encuentran en la pelvis. Estos órganos incluyen el canal cervical (vagina), la vejiga y el recto. La vejiga almacena la orina y el recto retiene las heces hasta que llegue el momento de orinar o defecar. Los músculos toman forma de anillo al final del recto (músculos del esfínter anal) y controlan  el paso de los gases o heces. Cuando la vejiga, recto o músculos del suelo pélvico funcionan adecuadamente, se mantiene el control sobre donde y cuando "se debe" ir al baño. Si estos órganos o músculos no funcionan adecuadamente, la orina, los gases o las heces pueden salirse. 

El suelo pélvico sufre muchos cambios durante el embarazo y en el momento de un parto vaginal. Por un lado, según va creciendo el feto, existe una mayor presión sobre el mismo y esto lo debilitaTambién se puede producir estreñimiento y en algunas mujeres se pueden ensanchar los vasos sanguíneos (hemorroides) dentro o alrededor del ano y parte baja del recto. El estreñimiento y las hemorroides también pueden alterar la continencia.


Por otro lado, durante el parto, el bebe debe salir por el llamado canal del parto, que es sostenido por el suelo pélvico. Esto puede provocar que los tejidos en el área vaginal se ensanchen o se desgarren. Por lo general, estos desgarros ocurren únicamente en la piel, cicatrizan rápidamente y no suelen dar problemas. Pero desgraciadamente, en otras ocasiones, se lesionan también los músculosCuando esto sucede, se necesita recurrir a una cirugía para reparar el daño. Desgraciadamente después de esta reparación no siempre regresa la continencia a la situación anterior al embarazo. Hasta un 50% de las mujeres que sufren este problema y que son sometidas a esta reparación, presentan incontinencia fecal. Además el uso de fórceps o de aparatos de aspiración para ayudar al parto, o una episiotomía (un corte que en ocasiones hace la matrona en el área vaginal) pueden producir también este tipo de lesiones.

Las consecuencias más habituales de estas lesiones suelen ser: 

Urgencia defecatoria: tener muy poco tiempo entre el sentir el deseo para evacuar y la necesidad absoluta de defecar.

Incontinencia: pérdida del control de gases, heces líquidas o heces sólidas.

Ante estas alteraciones en la continencia, su médico especialista en coloproctología y suelo pélvico a través de un examen físico podrá determinar la causa del problema.  Si los músculos de la pelvis están débiles, existen ejercicios que pueden ayudar a fortalecerlos. Él podra explicárselos y la frecuencia con la cual realizarlos. Además podrá sugerirle alimentos (que puede probar o evitar) o medicinas que pueden ayudarle a normalizar sus evacuaciones. Hay que hacer esfuerzos para evitar el estreñimiento y/o el pujo excesivo durante la evacuación, ya que estos problemas incrementan el riesgo de incontinencia. 

El biofeedback es otro tipo de terapia no dolorosa que le puede ayudar y que consiste en utilizar sensores especiales y una pantalla de video para ayudar a relajar y contraer adecuadamente los músculos encargados de la evacuación de las heces. Otro tratamiento puede ser la electroestimulación y neuromodulación del nervio tibial posterior a traves de unos electrotodos colocados en la piel del pie y la pierna. En otros casos será necesaria la cirugía para reparar los músculos dañados. Los cirujanos coloproctólogos se especializan en este tipo de cirugías. En algunos casos el restablecimiento completo de la continencia puede que no sea posible, sin embargo podrá obtenerse una mejoría con estos tratamientos.


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