4 de febrero de 2016

Ejercitadores del suelo pélvico: bolas chinas y conos vaginales


Las bolas chinas consisten en una o dos bolas unidas entre si, que se introducen en la vagina. Cada bola china  lleva en su interior otra bolita, de forma que nuestro movimiento hace que se mueva la bola interna y se produce un efecto vibratorio. Esa vibración se transmite a la pared vaginal y de forma involuntaria estimula el riego sanguíneo, puede aumentar la lubricación y tonifica las paredes de la vagina, es decir, los músculos del suelo pélvico. El efecto sobre la musculatura del suelo pélvico es involuntario, sin darnos cuenta y sin realizar fuerza o contracción de forma consciente, ya que las bolas por su tamaño (unos tres cm) se sujetan por sí solas (salvo que se trate de una vagina muy amplia o con muy poco tono y sea necesario realizar una contracción para mantener la bola en su lugar).




Se pueden llevar durante el día todo el tiempo que se desee, aunque hay que valorar si son bien toleradas, que no produzcan irritación y que no haya que estar contrayendo el suelo pélvico para sujetarlas, pues en este último caso no es recomendable usarlas más de 20 minutos. Cuando tenemos hipertonía de los músculos del suelo pélvico, es decir, cuando nuestros músculos se encuentran con un tono muy elevado o contracturados, no debemos usar tampoco las bolas chinas porque van a activar involuntariamente la contracción y empeorar la situación. 

Otra alternativa para tonificar nuestro suelo pélvico son los conos vaginales. Los conos son una especie de pesas con forma cónica y de diferentes gramos de peso. No producen ningún tipo de vibración. Se introducen en la vagina unos 15-20  minutos al día, ya que en este caso sí que hay que contraer los músculos del suelo pélvico para mantener el cono dentro y que no descienda y se caiga, es decir, hay que realizar una contracción voluntaria.



Los conos vaginales al ser más pequeños son más fáciles de colocar, pero también más difíciles de retener y por eso pesan menos, a diferencia de las bolas chinas. Además tienen pesos progresivos para ir incrementándolos. Se debe comenzar siempre por el cono de menor peso y según vayamos adquiriendo fuerza se cambia por un cono de mayor peso. 

Los materiales tanto de las bolas como de los conos que existen en el mercado, son muy variados siendo lo más frecuente que sean de látex o plástico (más económicas). Sin embargo, mi recomendación es elegir siempre los que sean de silicona hipoalergénica o también llamada silicona médica, un material de alta calidad y que provoca muchos menos problemas de alergias dermatológicas, aunque obviamente son menos económicas.

En ambos casos también tanto las bolas chinas como los conos vaginales disponen de un cordón que facilita la extracción de la vagina. Ese cordón suele ser de algodón o revestido parcialmente por silicona. Por eso también os recomiendo que os fijéis en este detalle a la hora de comprarlas, pues es muy importante de cara a evitar infecciones y optimizar las medidas higiénicas que el cordón de extracción sea de silicona en su totalidad, así se facilita el lavado y se evita que se queden las bacterias adheridas. 

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